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Desde Amalfi, dejada la SP366 que conduce a Agerola, a siete kilómetros de los arrecifes de la della Divina Costiera, entre las curvas a u que se abren en la grande valle donde practicamente uno está sumergido, sobre una ladera muy cultivada con vides y olivos, se llega a Furore. El antiguo nombre de toda la zona era "Terra Furoris", debido al ruído espantoso y ensordecedor que producía, derivante dal oleaje contra el arrecife y la ría.
El primer dato que hoy descubre el visitador son las pinturas murales de sus casas, edificios públicos y plazas. Los murales de Furore sostituyen una galería de arte contemporánea "en plain air".
Por eso Furore puede colocarse a pleno título entre los pueblos colorados más sugestivos de Italia.
Salvo Caramagno 2 |
Qui
il mare t'incanta
e ti sfugge in un pozzo profondo
di luce senza suoni, sospesa
irreale e segreta come una
favola...
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Qui
in questo luogo del mondo
che non è di questo mondo
dove ogni sguardo è già emozione
ed ogni pensiero e già sogno,
Qui puoi..
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Mora Franco 2000 |
Una colectividad unida a su tierra, rica de viñedos que producen un óptimo vino, cultivada por agricultores capaces y “cabezotas” que sacan a la tierra frutos genuinos como los tomatitos de montaña, aceite de oliva, patatas de tierra seca y hierbas aromáticas. Los pescadores-campesinos del Fiordo, desafian un mar a menudo en borrasca, y el fruto de noches insomnes enriquece su mesa, dando orígen a platos originales como los totani y patatas. Y así hoy, a pocos kilómetros de Amalfi, se puede escoger una localidad lejos del turismo con gentío, conscientes de encontrar atmósferas sugestivas, donde la rudeza del territorio viene mitigada por la fantasía de los artistas que con sus obras han dado una identidad cultural a un entero pueblo: Luigi y Rosario Mazzella, Leone, Padula, Di Meglio, y artistas extranjeros como el tedesco Fritz Gilow, el polaco Werner Christian Wontroba, el franco argentino Marco Lopez Bernard. Se pueden visitar las iglesias de San Giacomo, San Miguel Arcángel y San Elía. La iglesia de San Elía, remonta a un época muy antigua y conserva los interventos hechos en el Cuatrocientos y los ampliamentos barrocos de los internos. Un importante tríptico del Cuatrocientos es la obra de Angelo Antonelli de Capua del XV siglo; que representa la Virgen col Niño, San Elía y San Bartolomeo.
Si luego deseáis dar un paseo a pie y queréis bajar a la ría, hay una sugestiva escalinata pequeña que os llevará hasta ahí. Por la calle se esconden antiguas papeleras, canales, molinos, grutas prehistóricas y una magnífica escenografía natural, con las casitas de los pescadores, donde parece revivir perennemente la atmósfera de un tiempo lejano.
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